Eso que no esta
Expulso mi aliento, una brizna de él reposa aun, reposa en una esquina de mi habitación. Puedo ver como nada sucede, como todo pasa, como si la lluvia que baja por mi cara, solo buscase huir de mis talones, que cuentan sus gotas, cuando avanzo en mi camino. Se cierra el mundo, y ya no quedan ventanas por abrir que puedan llevarme al exterior. Pero en la esquina de mi cuarto, sobre la única brizna de aliento que habita en él, sentado en la tela de una araña, se encuentra el Dios de las plantitas. Bebiendo, del escudo de Marte, el rocío de tu respiración. Solo el puede traerlo, tan solo el, el es quien puede traer lo que nunca ha estado aquí.

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